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jueves 21 septiembre 2017




Bertan > Gipuzkoa ignorada > Versión en español: Bedaio
Bedaio

Bedaio, barrio de Tolosa incrustado en tierras de Amezketa. Caseríos repartidos en la falda de la Malloa de Aralar. Aldea emplazada de cara al cresterío de Otsabio. Lugar donde se sitúan las últimas hayas gigantescas de Gipuzkoa. Zona donde habita el jabalí. Antes existía una calzada que marchaba desde el collado de Zárate hasta la villa de Altzo, una calzada que se veía cuajada de caleras monumentales, pero camino y "karobixas" hace tiempo que se perdieron para siempre.

Jabalí
Jabalí.
"Ayalde", en su libro "Con fondo de txistu", escribió de Bedaio: "...el pueblo (Bedaio) estaba casi vacío. En la puerta de una casa nos ofrecieron pan, vino y queso. El vino era negro y con fuerte gusto a pellejo; el pan viejo de nueve días, pero aún se conservaba comestible. Allí cada casa tiene su horno para elaborarlo". Valverde no dice en qué caserío estuvo al escribir esas líneas, pero yo tengo que confesar que a mí me gusta ir a Bedaio, y hundirme en su humilde venta, en su alargada mesa, y comer un trozo de queso entre pan y pan, acompañado por una buena jarra de oscuro vino de Navarra.
Hojas de haya en otoño
Hojas de haya en otoño.

La única superficie un poco amplia y plana que existe en la barriada de Bedaio es la plazoleta que se extiende tras la parroquia, y que además de plaza desempeña el papel de frontón. Ahora Bedaio tiene un frontón nuevo, pero el frontón chiquito de la iglesia tiene para mí viejos recuerdos de reñidos partidos de pelota, sin otra apuesta que la honrilla de ganar. En sus proximidades la casa "Nagusi-Echea".

La parroquia de Bedaio, citada ya en el siglo XVI, ha sido remozada totalmente hace unos años, y de las viejas "argizaiolak" no ha quedado rastro alguno.

Según un interesante trabajo publicado sobre Bedaio, y firmado por J.J., P.R.O. y L.M.E., trabajo en el que también colaboré con un estudio sobre costumbres religiosas de este pueblo, los autores nos dicen que la cita más antigua de esta barriada aparece en Gorosabel, en su "Bosquejo": "Advierto por último que aparece que Juan Martínez de Barcaiztegui, dueño del lugar de Bedayo, reconoció la jurisdicción de Tolosa en 8 de junio de 1544".

Hayedos de Bedaio
Hayedos de Bedaio.
Mallozar y su Malloa, a la derecha Bedairo.
Mallozar y su Malloa, a la derecha Bedairo.

Con anterioridad a este reconocimiento es muy posible, dicen los mismos autores, que Bedaio fuera algo así como un feudo, donde la autoridad pertenecía a una sola familia (o a unas pocas familias), ya que aún después de reconocerse como barrio de Tolosa la estructura social del mismo no cambió en absoluto. Baste para confirmarlo parte del texto de una ordenanza dada en el año 1773, y que recojo del estudio "Barrios rurales de Tolosa": "Ordenanzas que han de observar los caseros del barrio de Bedayo, perteneciente al poseedor del palacio y torre-fuerte de Berástegui, como patrón divisero y dueño absoluto que es del expresado barrio, sin reconocimiento de otro dueño en toda la jurisdicción, por pertenecerle todas sus tierras, casas, montes, aguas, diezmos y primicias".

Como se ve es todo un documento que refleja la realidad que ha vivido Bedaio hasta hace bien pocos años, cuando los caseríos comenzaron a ser comprados, o se vendieron a los inquilinos.


Bedaio en el amanecer
Bedaio en el amanecer.
Anochecer en las crestas de Bedaio
Anochecer en las crestas de Bedaio.
Contrabandista
Contrabandista
Hoy Bedaio está completamente alejado de los caminos tradicionales de paso. La carretera que se inicia en el barrio de Ugarte de Amezketa termina en la plaza de esa chiquita barriada de nuestro Goyerri. Antes no era así. En el collado que abre paso a Navarra por el cercano pueblo de Azkarate, existía un puesto y Casa de Miqueletes. Allí había que pagar por las mercancías que entraban en Gipuzkoa y, como me contaron, entonces el pueblo de Bedaio tenía algo más de vida que ahora. En el estudio que voy citando se apunta la posibilidad de que Iñigo de Loyola, herido en el sitio de Pamplona, fuera llevado hasta su casa solar por este camino del paso de Zárate. De esta cuestión se han ocupado entre otros Arocena, López Mendizábal, Lecuona y Plazaola.
Miquelete
Miquelete

Encontrándose en la muga de Navarra y Gipuzkoa, no nos tiene que extrañar que el portillo de Zárate fuera testigo de numerosos relatos de contrabandistas. Se dice que un día los Miqueletes sorprendieron a un contrabandista navarro que llevaba el macho cargado con cuatro pellejos de vino. Los guardas guipuzcoanos le daban el alto, pero el hombre del valle de Araiz no detenía su caballería ni por esas. Cuanto más gritaban los Miqueletes, más corría el vecino de Azkarate. Y así llegaron hasta las laderas de Otsabio, los guipuzcoanos corriendo por el lado de Gipuzkoa de la muga, y el de Araiz a la carrera por la margen navarra de los mugarris. Ni el estraperlista ni los guardias osaron cruzar las mugas, así que avanzaron en paralelo hasta agotarse. Ya le dijo el cabo de los Miqueletes al navarro, después de que agotados se sentaran a descansar todos precisamente en un mugarri "Gipuzkoa-Navarra", pero cada uno en su lado: "Tú crees que ha merecido la pena semejante carrera para terminar así, en la misma piedra, y uno a cada lado. Tú sin poder pasar el contrabando, y nosotros sin poder cogerte?

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