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viernes 19 enero 2018



Bertan 3

La cripta

La obra y la vida de Néstor Basterretxea ha estado íntimamente unida a la de Jorge Oteyza casi desde sus inicios. Desde su vuelta de la Argentina al País Vasco el año 1952, su obra conectará con el ideario y la praxis plástica del escultor oriotarra, al que había conocido en América, y ambos vivirán en casas contiguas diseñadas por el arquitecto Luis Vallet en Irún desde 1958 a 1970. Es una época fecunda de interrelación de proyectos y de ideas.

Pinturas en la cripta, de Néstor Basterretxea

Pinturas en la cripta de Nestor Basterretxea
Pinturas en la cripta de Nestor Basterretxea

Basterretxea había propuesto para las paredes de Arantzazu en el Concurso de 1952, un conjunto de murales sobre los temas que le habían propuesto sobre el "Pecado, Expiación, Perdón y Gloria". Bocetos de carácter simbólico expresionista siempre sobre una poética cubista heredada de los pintores vascos de preguerra y de Picasso, estaban en la base de aquella pintura recia y construida que él había proyectado para los muros. El pintor se había presentado al Concurso según cuenta Plazaola por indicación de Oteyza.

El fallo del Jurado y el cambio de ubicación de las pinturas de la Iglesia a la Cripta hizo que el artista introdujera nuevos temas, "Los misioneros", "El ateo", "Los mártires", "Los peregrinos" y realizara un proyecto más ambicioso a desarrollar en 650 metros. "Abundarán los negros y los ocres contraponiéndolos a los prusias y a los blancos. Los grupos humanos estarán incluidos en grandes ejes dinámicos. Las figuras no serán del mismo tamaño; no se trata de representar escenas, sino símbolos".

Pinturas en la cripta, de Néstor Basterretxea

Pinturas en la cripta de Nestor Basterretxea
Pinturas en la cripta de Nestor Basterretxea

El resto de la historia ya la conocemos. La obra quedó truncada el año 1955 cuando gran parte de los bocetos de la Cripta ya dibujados fueron borrados por una mano inquisitorial y bárbara.

Pero la fuerza interior y el tesón de Néstor Basterretxea no cejaron hasta que en 1984 volvieron a replantearse los repertorios iconográficos y la ejecución de los mismos gracias a la colaboración económica de la Diputación Foral de Gipuzkoa. El pintor cobraría una cantidad de 4.700.000 pesetas por sus pinturas. La Cripta de Arantzazu sería dedicada a Capilla Penitencial y a lugar de oración, funciones para las que no parece haber cuajado por diversos motivos. Hay que bajar a lo hondo, asegura Javier Garrido, "Antes de celebrar la fiesta, es necesario volver a la identidad original. Reconciliarse con el cosmos, asumir el drama de la existencia, contemplar los momentos fundantes, revivir la muerte y la resurrección... Nuestra dimensión perdida, tal vez".

Basterretxea plasmará, en este sentido, sobre paneles de madera que se adosarán al muro las cosmogonías del fuego y la tierra, el aire y el agua, las mitologías, las ideologías, la libertad perdida, y frente a ellos en el muro opuesto la historia del cristianismo con el anuncio de la Buena Nueva, sus mártires y sus místicos (San Francisco). Preside el conjunto un Cristo rojo muerto y resucitado, sufriente y poderoso que reconcilia al cosmos y al hombre. Un lenguaje más depurado y sintético que el primero ha sido utilizado en esta segunda propuesta que quizá abruma y descentra demasiado al penitente y al fiel de su cometido último. Su lenguaje plástico es con todo terso y depurado, minimal y conceptual casi al unísono. Influencias matissianas y rothckianas son más patentes sin duda alguna en este ciclo. Pero Néstor Basterretxea posee mundo propio, personal, cercano a veces al espíritu latente en los componentes de la "Escuela Vasca" de postguerra. Un mundo que trata de indagar -como aseguró D. José Miguel de Barandiarán- en "ese ancho campo de entes sin razón, seres leves en estado de conatos, misterioso mundo de eones, númenes y nombres, al que el artista hará que hable".

En la Cripta de Arantzazu, asegura Fernando de Giles, podrá haber furia, tensión, a veces violencia, como ocurre con otras obras suyas surgidas de aquel descubrimiento de que en este país había cosas por las cuales gritar. Pero siempre la belleza es cualidad última del mensaje.

Pinturas en la cripta, de Néstor Basterretxea

Pinturas en la cripta de Nestor Basterretxea
Pinturas en la cripta de Nestor Basterretxea
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